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LA ENTREVISTA

Carmelo Subero

- Vendedor de prensa durante 24 años -

- Un quiosco propio es un poco cansado porque todos los días son lunes. Los únicos días que cierras son el día 1 de Enero, el 25 de Diciembre y el día de Sábado Santo -


 

 

 

 

"Los calahorranos no hemos cambiado y sigo creyendo que somos unas personas muy sanas. Los que han cambiado en Calahorra son los que se han metido en política. Esos ya no son tan sanos y lo digo como lo siento"

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

"Hay muchas revistas de muchas clases y hay veces que te salen 200 revistas nuevas en un mes"

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

"Me cambiaron el quiosco de sitio. Esto fue una gran faena por parte del Ayuntamiento porque esto repercutió en los ingresos, no voy a decir en un 50%, pero casi."

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Carmelo Subero se jubiló en el verano de 2006 de la venta de prensa en el conocido quiosco del Paseo del Mercadal en Calahorra, tras veinticuatro años al frente de este negocio dando servicio diario a los calagurritanos de manera ininterrumpida salvo en muy contadas ocasiones, y sin duda, por causas de "fuerza mayor". Casi un cuarto de siglo en el que desde su pequeña y privilegiada atalaya ubicada en pleno corazón de Calahorra, ha visto pasar calladamente el devenir de la vida de los ciudadanos, los múltiples cambios que han afectado a la ciudad, incluyendo los cambios políticos desde la transición democrática, y por supuesto, la profunda remodelación del emblemático Paseo del Mercadal, un cambio que marcó un antes y un después en la vida de su quiosco.

- Desde un lugar privilegiado ha visto el transcurrir de la vida de los calagurritanos.

- Sí, he visto crecer a niños y niñas casi desde recién nacidos hasta que se han convertido en clientes míos. Ves a la generación que se va haciendo mayor. Cuando yo me metí en el quiosco, la ciudad tendría 18 ó 19.000 habitantes y he estado allí una temporada completa. Comencé a ser quiosquero el 1 de Septiembre del año 1.982 y terminé el 31 de Agosto del año 2006. He permanecido allí veinticuatro años justos.

- No se pudo llegar al cuarto de siglo.

- Efectivamente, no se pudo llegar al cuarto de siglo, a los veinticinco años, porque yo ya estaba muy cansado y además me habían cambiado el quiosco de sitio. Esto fue una gran faena por parte del Ayuntamiento porque esto repercutió, no voy a decir en un 50%, pero casi. El Quiosco está para tropezarte con ellos, no para llegar y luego miro. Además surgió más competencia últimamente. Al principio estábamos dos, luego tres, etc. Con la remodelación del Paseo del Mercadal, me dijeron que allí no podía estar debido a la seguridad, por si debía estar un vehículo de emergencia, y me quisieron meter en el paso de cebra del Mercadal, y con esto me refiero al paso de la gente, pero al hacerse en diagonal me quitaron también de allí. Esta fue la causa mayor de jubilarme. Si me hubiera quedado en ese sitio, seguramente hubiera continuado porque se vendía, era un lugar muy bueno, pero al cambiarme, no sólo me perjudicaron a mí sino también a la Caja de Ahorros, que también protestó en su día, pero ya no echaron el paso atrás porque les salió, que no fueron a por ella, la plaza que ahora hay.

- ¿Hay una historia de comienzo en este oficio?

- Sí, hay una historia fabulosa en la que le tengo que dar gracias a Dios y a Jesús, que era el que llevaba el Quiosco. Yo era sastre, a mis diecisiete años ya era sastre de Sederías Margon, un comercio de tejidos que había antes en Calahorra. Allí seguí hasta los cuarenta y un años de edad, allá por el año ochenta, momento en que la empresa se jubiló y yo me fui al paro, haciendo alguna chapucilla en casa ya que hacía falta dinero porque yo tenía mujer y dos hijos entonces, pero nada serio. Llegó el día 31 de Agosto del año 82 y entre las doce y la una de la madrugada, apareció Jesús por la calle Grande buscando una persona para que le llevaría el Quiosco ya que necesitaba ayuda. Como yo tenía cierta amistad con él, nos saludamos y le dije que desde mañana mismo le podía llevar yo el Quiosco. Así fue. Al principio era más sencillo porque en el año 82 había pocos tipos de revistas y ahora tienes que quitarlas porque no te caben.

- A lo largo de estos años, se habrá producido un cambio en la vida de los ciudadanos.

- Ha habido muchos cambios, muchas historias políticas. Yo la verdad es que nunca me he metido en nada. En realidad, los calahorranos no hemos cambiado y sigo creyendo que somos unas personas muy sanas. Los que han cambiado en Calahorra son los que se han metido en política. Esos ya no son tan sanos y lo digo como lo siento. He tenido amigos fuera de la política, cuando no estaban metidos en ella, y además eran amigos íntimos, pero cuando se han metido dentro no te hacen ni caso. Cambian del todo, no los conoces. Nunca he tenido ningún roce con nadie, ni ningún problema con nadie, y las personas que me han comprado el periódico han sido muy leales, durante los veinticuatro años todos los días. La verdad es que cuando me he jubilado me daba pena, y me daba pena por ellos. Creo que la chica que está ahora lo llevará igual o mejor que yo, pero es algo, que sin hablar, te acabas conociendo. En el Quiosco, uno no se lo puede figurar pero se ve de todo. Allí he vendido todo tipo de productos por colecciones o adjunto a la publicación: productos de higiene, aceite para motos, bolsos de señora de todos los colores, pañuelos, carteras de fiesta, belenes, juegos de ajedrez y de magia... inimaginable.

- El cambio del Paseo del Mercadal supuso un punto y aparte en el devenir del Quiosco. Le cambiaron la ubicación y esto le afectó mucho a la recaudación.

- Cuando ocurrió esto protesté, ya que no favorecía en nada al Quiosco, y por protestar, perdí el servicio de la Biblioteca Municipal, que se fue tal y como llegó. Hace dos años más o menos, yo protesté con una carta a la prensa diciendo que por qué el castañero y la churrería se ponían en ese sitio si yo estaba el primero y podía haber elegido. Lo de la Biblioteca es una anécdota que recuerdo porque un día vino una chica, que trabajaba en la biblioteca por aquel entonces, y me dijo que en el Ayuntamiento le habían dicho que querían tener unos periódicos y unas revistas, y yo encantado. Pero hace año y medio, me vino un conserje y me dijo que a partir del 1 del mes siguiente me quitaban el servicio de la Biblioteca. Me llevé una sorpresa enorme, se me rebajaron los ingresos por supuesto porque la Biblioteca tiene unos gastos de periódicos que venían muy bien, y yo no los había buscado. Cuando fui a Pepe Ibáñez, muy conocido mío, o así me lo parecía, me dijo que "como comprenderás, políticamente hablando, "todos tienen derecho a vender los periódicos a la Biblioteca". Me pareció un acto de un poquito de venganza por parte del Ayuntamiento. Y eso que los conozco que conozco a Luis Martínez-Portillo... No le echo la culpa a personas en particular pero sí al conjunto porque cuando debido a estas cuestiones que me han ocurrido he preguntado a cada uno de ellos por separado todos me han dado la razón e incluso me decían que no me preocupara. Pero todo era "que ahora no puedo..." "que ya hablaremos..."

- 24 años en el Paseo del Mercadal, ¿Cómo lo ve ahora?

- A mí personalmente no me ha gustado porque antes era una zona verde en la que daba gusto entrar cuando traspasabas el semáforo, y ahora en verano no hay ni sol ni sombra. Esta la parte derecha del Paseo, por donde da al Ayuntamiento, que ahí no te da la sombra y a las cinco de la tarde en verano, donde estaba el quiosco, las baldosas estaban a cuarenta grados de temperatura. Si podaban, regaban o llovía, subía un ambiente que te mareaba. He hablado algunas veces, porque no hay ninguna zona que dé sombra, para que instalarían algo como han hecho en otras localidades de la costa, aunque fuera móvil. Es un paseo que además hay que limpiarlo más, las baldosas son catastróficas ya que los tacones de las señoras se quedan ahí y los desagües siempre están sucios. Cuando llegaron aquellas lluvias torrenciales a mí se me sobraba el desagüe. Las cosas hay que hacerlas pero también hay que conservarlas y dotarlas de los servicios adecuados.

- ¿Han cambia mucho los hábitos lectores?

- Sí han cambiado mucho porque en el año 82, por ejemplo, la juventud no compraba tantas revistas. Ahora tienes quince tipos de revista de cada cosa, de coches, de motores, de muebles, de caza, que antes no había nada, de kárate, de judo, de musculatura, de viajes, etc. A pesar de todo, la gente últimamente leía menos, principalmente debido a los programas de corazón como Salsa Rosa. La televisión ha hecho mucho daño a las revistas de prensa amarilla porque si quieren saber algo de la Pantoja, ya se han enterado en casa. Recuerdo que cuando entré ocurrió el trágico accidente de la Princesa de Mónaco, Grace Kelly, y todo lo que llevara la palabra Mónaco, aunque lo escribieras con un bolígrafo, lo vendías. Ahora hay quinientas noticias todas muy parecidas, y luego también las noticias sangrientas nos han aburrido y ya no causan ningún tipo de interés y lo comprendo. Sí ha habido un fenómeno de diversificación en los chavales porque antes sólo había comics de Mortadelo o de Zipi y Zape, y poco más. Hay muchas revistas de muchas clases y hay veces que te salen 200 revistas nuevas en un mes. No te las sabes porque es imposible y además no puedes exponer todas porque no te caben. Parece en este sentido, que la venta se ha equilibrado un poco, porque las amas de casa ya no compran tanto pero sí los chicos más jóvenes.

- La calidad de las publicaciones.

- No es que haya bajado la calidad de las publicaciones pero es que, sale un tipo de revista y al día siguiente tienes otra igual en el mercado. Hay quinientas revistas de un mismo tipo, y si por ejemplo, son de viajes y hacen un reportaje sobre los Pirineos, pues las fotografías han de ser iguales porque los Pirineos son los Pirineos y sólo hay unos por lo que no puede haber variedad, sólo están molestándose. Creo que si se unirían todas las revistas y de las mil revistas que hay se quedarían en quinientas, hasta el público lo agradecería aunque serían un poco más caras. He llegado a recibir 150 Interviús, porque claro no había y ahora recibía 15 ó 20 y además se devolvían muchos. La ventaja que tiene el quiosco es que no es nada tuyo porque si no, no podríamos vender ninguna revista. La única revista que creo que se ha mantenido y además es la mejor gracias a su calidad es el "Hola".

- ¿Es el oficio de quiosquero un oficio en extinción?

- Pienso que no pero este quiosco era para dos personas, aunque lo he llevado yo solo. Un quiosco propio es un poco cansado porque todos los días son lunes. Los únicos días que cierras son el día 1 de Enero, el 25 de Diciembre y el día de Sábado Santo. Tan sólo se cierra tres días al año y porque no hay prensa. Eso te limita mucho porque si vas a una cena con los amigos, te vas un poco enfadado porque al día siguiente debes estar trabajando a las ocho de la mañana. Cada uno abre cuando quiere pero lo mejor para un negocio de estos es establecer un horario, ya que no hay un horario regularizado, porque así la gente se acostumbre y funciona mejor. Es muy duro porque al cabo del año hay muchas fechas que quisieras estar en otro lado, por ejemplo en fiestas de Calahorra o en Semana Santa y llega un momento que casi llegas a perder amigos por esto. Yo no he cerrado el quiosco ningún día, excepto en estas fechas que he dicho anteriormente, o en fechas muy señaladas como la muerte de mi padre y gracias a que no he estado enfermo ni me ha ocurrido nada de importancia.

- Con tanta lectura, ¿Es un buen aficionado? ¿Qué lee fundamentalmente un quiosquero?

-Yo era lector de un libro al mes, rondaba casi siempre siete libros al año. Siempre me ha gustado mucho leer y cuando entré en el Quiosco yo pensaba que iba a leer mucho y verdaderamente leí, pero llegó un momento en que estaba todo el día leyendo y no leía absolutamente nada. Leía todas las informaciones pero no ampliaba ninguna. Llega un momento en que por ejemplo, la política es la misma, todos dicen que lo suyo es lo mejor y te lo meten por los ojos, pero todo son mentiras. En cuanto a periódicos, hay uno que me gustaba especialmente, el Diario de Navarra que es muy ameno y muy fácil de leer. Los demás diarios creo que son un poco de copia, fuera de lo regional porque son todos muy iguales, y no me dicen nada. Soy una persona que cuando leo la noticia, no quiero leer la noticia en sí sino el por qué de la noticia y por eso creo que el periódico que normalmente leo tiene unas cartas al director y unas editoriales muy buenas.

- En los años que lleva, ¿Le han secuestrado alguna vez una edición?

-Sí ha ocurrido, y en concreto hace poco. Creo que fue una revista y creo que fue la revista "Época". De esto no hará un año. Además era una revista que no se vendía demasiado y se llevaron toda la edición, aunque no había demasiados números.

- Una vez jubilado.

-La verdad es que no haces nada cuando te jubilas pero me he metido en Cáritas Interparroquial para ayudar con la recogida de muebles y de ropa. Ahora quiero vivir un poco más la vida y descansar.

 

 
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